jueves, 13 de abril de 2023

nota mental del día 2 de abril

Recordé algo.

Hace cosa de un año me pasé The Sinking City.
Llevaba 40 horas de juego acumuladas. Ese día llegaba al final del juego.

La forma en la que yo jugaba y lograba sacar dos logros bastante raros me llevaría a elegir un final acorde con cómo yo percibía al personaje. Ese día yo estaba con COVID. Me había hecho el test el día anterior y di positivo. Vete tú a saber si realmente lo era, pero no podía evitar sentirme mal ese día. Así que, sí, puedo decir que lo había pillado.

Resalto esto porque, con la fiebre, me costaba leer los subtítulos y no llegué a sentir el final del juego de la misma forma que después, cuando me sentí mejor. Sabía que tenía que volver a verlo. Era algo importante porque lo sentía ese día, pero mi estado físico no me permitía apreciarlo del todo. Me disgusté bastante porque, por culpa de estar así, no disfruté la primera sensación al 100 %.

Me vi reflejada tanto en el personaje. Él divaga por ese pueblo costero, intentando resolver casos para mantenerse a salvo de su propia mente. Un pueblo muerto y depresivo.

Ojalá pudiera resolver casos para, así, mantener fuera de mi mente todo lo que me atormenta. Se está convirtiendo en un enemigo a lo largo de los años, y cosas así podrían hacer que yo también me salvara. Vivo en un mundo virtual donde desaparezco; al menos tengo esta forma. Ojalá contara con la primera.

El personaje se siente vacío, como me siento yo, junto con esa banda sonora del juego. La tengo puesta ahora mismo. Te traslada a ese vacío (no puedo explicarlo, pero es insano esa sensación). De hecho, lo he vuelto a sentir. Es jodidamente inmersivo.

Estás manejando al personaje, resolviendo todos esos casos, dando vueltas con la barca y esa jodida sensación.

Saqué un logro poco común en este juego, en uno de los casos, y es algo que yo haría. Peligroso. Algo que el resto de los mortales no harían. Para saciar la curiosidad e ir directo al grano: sentir.

Y, pues mira, resultó que saqué ese trofeo.

Volviendo a ese final: hace casi dos años de esto. HOLY. Cómo pasa el tiempo. Siento que fue ayer.

El final es un calco de cómo siempre, en mis momentos malos, me imagino mi final ficticio: el de una ola gigante tragándose todo este maldito pueblo, borrándolo todo. Rompiendo el ciclo repetitivo en el que estaba atrapado ese pueblo. El personaje elige, en vez de sacrificarse para que todos se salvasen, esperar a que todo se fuera al carajo, que las aguas se lo llevaran todo para que comenzara algo nuevo.

Ese final lo elegí yo porque te dan tres escenarios a elegir en base a lo que tu personaje ha estado haciendo, y ese fue el mejor de todos.

A veces, en los días de crisis existenciales y cosas raras que suceden por esta cabeza, pienso que este pueblo ni siquiera existe. Entonces, dónde carajo estoy?




No hay comentarios:

Publicar un comentario

19:29 tengo ganas de copiar a papel todo lo que tengo por aqui por si algun dia se borra todo internet. Tengo cosas que no quisiera perder a...