Me doy cuenta que hay cierta suerte y desgracia en todo lo que es bello a nuestros ojos.
Arrasamos un lugar solo porque hay vistas bellas, lo destrozamos solo para apreciar las vistas.
Matamos a un animal bello como el zorro, el leopardo, el aguila real o una serpiente, por su piel, sus plumas...
Encarcelamos a animales en jaulas por su canto, sus movimientos o por ser curiosos.
Matamos a mujeres bellas o matamos a hombres bellos por envidia o deseo de control.
Hay tanta desgracia en esas personas, seres vivos y en nuestra tierra.
Creo que tambien pasa con lo común pero tiende a ser a lo inverso. Hay suerte en ser comunes, pasamos desapercibidos, mezclándonos. Hay suerte en eso, pero tambien hay desgracia al ser corrientes entre todas esas miles de personas, no destacamos y por ser como somos. Nuestro interior puede ser bello pero queda por descubrir.
Hay una minoría de la suerte de la belleza y la suerte de lo común, que es la fusion de las dos y pueden ser, en paz, sin dañarlos.