No creía que algún día fuera a visitar el museo de Ana frank, ese museo donde van casi a diario unas cientos de personas. ¿Qué hubiera dicho Ana si ahora viera todo aquello?Pero el destino quiso que yo acabara viviendo unos meses en los países bajos. Creo que si lo llego a planear o querer de verdad jamas hubiese estado allí. Porque yo estaba en Francia y de repente empujada por una serie de circunstancias estaba allí. El 19 de septiembre de 2014 me subí a un tren desde Den haag y me dirigí hacia Amsterdam a esa casa de atrás donde Ana vivió escondida durante la segunda guerra mundial en los años 40 compartiendo con otras siete personas su vida hace 70 años.
Yo ahora estaba dentro pisando ese suelo y recorriendo las habitaciones, el baño y la cocina...sintiendo cosas extrañas en mi interior. Todos los pensamientos de todo lo que leí hace dos años en ese diario se cruzaban en mi mente por milésimas de segundos mientras iba mirando las paredes. Las fotografías en las paredes, las cartas. Habían conservado el váter y un baúl viejo. Todo lo demás no estaba, Las habitaciones vacías, la cocina con su viejo fogón y las ventanas echadas a como debió de estar esos días de todos esos años para evitar ser descubiertos, daba de ese lugar una extraña sensación de estar atrapado. Dentro de la casa escuche las campanas y me acorde de la vieja iglesia que Ana mencionaba en su diario y me traslade a 1942 automáticamente.Cuando estaba bajando las escaleras para terminar la visita por la casa una chica me señalo y me detuve, hizo que dirigiese mi atención hacia arriba y vi de que se trataba, Era el desván, donde Ana subía a contemplar las estrellas, donde experimento su primer beso con Peter y donde ella se sentía un poco mas libre. Le agradecí a esa chica que hizo que no me perdiera esa visión porque yo iba despistaba y no me acorde de ese desván y ella de entre todas las personas que estaban por allí me aviso. El árbol se podía ver desde abajo ya que no se podía subir, parecía que estuvieses allí en ese tiempo. Baje donde tenia una pantalla enorme donde se podían ver varios vídeos de famosos que contaban su experiencia en su visita al museo. Donde antes estaban las oficinas y los almacenes ahora había una tienda para que compraras recuerdos de tu visita ( y para sacarte tu dinero ) yo me lleve una replica del diario en holandés y dos fotografías, de Ana y de Otto. También había una serie de exposiciones con objetos reales donde también estaba el diario protegido en una urna, mis ojos se posaron en el unos segundos donde casi no recuerdo lo que vi y después seguí mi camino hacia el libro de firmas y casi todo lo que puse iba dirigido directamente hacia Ana. Antes de entrar en el museo pase unas horas dando un paseo por la ciudad de Amsterdam, es enorme así que no me dio las horas para recorrerla toda. Vi el barrio rojo con sus prostitutas, hice un tour de media hora siguiendo a un guía y a unas cuantas personas mas que contaba cosas de rincones interesantes, Comí en un lugar de comida árabe y me senté a contemplar las cientos de personas que ese día recorrían las calles. A la noche me dirigí a la estación de trenes y me fui de vuelta a casa.
Unas fotos de ese mismo día en Amsterdam




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